Para saber cómo detectar la dislexia en adultos primero debes saber qué es la dislexia y cuáles son sus señales más comunes. La dislexia es uno de los trastornos más estudiados, eso hace que puedas acceder de forma fácil a información relacionada. Sin embargo, mucha de esa información no es correcta. Por ello, te recomiendo que sea un profesional experto el que te asesore.
Es sorprendente, pero es muy común que muchos adultos no sepan que tienen dislexia. Imagina haber caminado toda tu vida con una pequeña piedra en el zapato. Te has acostumbrado tanto a esa incomodidad que ya ni la sientes, pero siempre ha estado ahí, dificultando el camino sin que te des cuenta del todo. Eso es lo que les ocurre a muchas personas con dislexia: han vivido con ella desde la infancia, pero nunca supieron que ese “peso extra” tenía nombre.
La dislexia tiene una prevalencia del 17%, afecta por igual a mujeres y a hombres y acompaña a la persona a lo largo de toda su vida. La sintomatología nuclear afecta a la velocidad lectora, a la precisión y a la ortografía. Pero ¿cómo saber si esa dificultad en la lectura que te ha acompañado desde siempre puede ser dislexia? Hoy te hablaré sobre cómo detectar la dislexia en adultos identificando las señales.
La sensación que nos describen los adultos es como intentar ver el mundo a través de un cristal empañado. Como caminar por la calle y sentir que cada vez que miras las señales de tráfico dudas de cuál era su significado o tener que leer toda tu vida en un idioma que no es el tuyo.
Vivir con dislexia puede ser emocionalmente agotador (y cómo no iba a serlo). Incluso, para aquellos que han desarrollado estrategias que les ayudan a compensar las dificultades, la dislexia puede seguir afectando a su autoestima y a su autoconcepto. Como consecuencia, afecta a cómo se relacionan con el mundo (socialmente, laboralmente, en pareja…) Por eso, detectar la dislexia en la edad adulta es crucial para mejorar la calidad de vida, ya que marca la diferencia entre una vida llena de frustraciones y una en la que esas dificultades se gestionan de una forma más amable.
¿Qué es y qué no es la dislexia?
Antes de adentrarnos en los síntomas específicos en adultos, es importante aclarar qué es la dislexia. Este es un trastorno del neurodesarrollo con base genética y heredable. Vamos a desmenuzar esta última frase, que tiene bastante contenido:
- La dislexia aparece en el proceso de gestación (neurodesarrollo).
- Tiene una base multigenética, es decir, existen varios genes implicados en la manifestación de los síntomas de la dislexia (base genética).
- Si tu padre/madre tiene dislexia tú tienes un 40% de probabilidades de desarrollarla, mientras que si tu hermano/a tiene dislexia la probabilidad sube a un 50% (heredable). Si bien es común que los síntomas aparezcan en la infancia, ¿sabías que muchas veces puede pasar desapercibida hasta la edad adulta?
No tiene nada que ver con la inteligencia ni con la falta de esfuerzo, sino con cómo el cerebro procesa la lectura y la escritura. El déficit común observado en las personas con dislexia es el déficit en el procesamiento fonológico. Es decir, en cómo se procesan en nuestro cerebro los fonemas. Por ello, es fundamental en la infancia trabajar la conciencia fonológica. Ser consciente de los fonemas que forman una palabra es la antesala necesaria para poder adquirir correctamente la lectoescritura.
Ahora que sabemos qué es la dislexia vamos a desmitificar lo que no es. Existen multitud de mitos que corren por redes: : La dislexia no es confundir izquierda o derecha, no es tener problemas visuales ni tampoco implica tener lateralidad cruzada. La dislexia es una dificultad en la lectura y la escritura. Por otro lado, existe una necesidad imperiosa de romantizar la dislexia, por lo que, hay mitos que hablan de la excepcionalidad creativa o de que las personas con dislexia son más inteligentes. Lo siento, pero ni hay más creatividad ni más inteligencia, por tener dislexia. Es importante trabajar en los puntos fuertes de cada uno, pero no caigamos en el error de disfrazar o tapar. Es fundamental abrazar tanto lo bueno, como lo no tan bueno.
¿Por qué muchos adultos no saben que tienen dislexia?
Detectar la dislexia en adultos no siempre es sencillo porque, en muchos casos, han aprendido a adaptarse haciendo que pasen desapercibidos. Utilizan estrategias compensatorias como dar rodeos en un correo para utilizar las palabras que saben seguro que no fallarán, usan correctores ortográficos, evitan leer en público, utilizan audiolibros…
Las estrategias compensatorias son fundamentales para sobrevivir, pero pueden enmascarar la sintomatología. De esta forma, puede pasar desapercibida de cara a la galería, pero para mantener el rendimiento de puertas adentro supondrá un sobreesfuerzo brutal. Un esfuerzo que se traduce en necesidad de control, sobreexigencia y perfeccionismo. Un sobreesfuerzo que no te permite disfrutar de tus logros cuando el entorno te elogia, porque sólo tú sabes lo que vives dentro de ti. Sólo tú sabes todo lo que tienes que disimular.
Cuando un adulto descubre que tiene dislexia, es como encender la luz de una habitación por primera vez: todo tiene sentido. La confusión de toda la vida, los pequeños obstáculos diarios, finalmente tienen una explicación. En consulta, la emoción más expresada tras dar el diagnóstico es la de alivio.
¿Cómo detectar la dislexia en adultos? Síntomas y señales a considerar
Sabemos que la dislexia en adultos puede pasar desapercibida, no obstante, la calidad de vida puede verse resentida. Ahora, te contamos los síntomas que pueden ayudar a identificar esta condición, sin embargo, antes es necesario entender cómo es el aprendizaje lector en el desarrollo típico. En el aprendizaje de la lectura entran en juego dos vías:
- Vía fonológica, que se asume en los primeros estadios (5-7 años) y ayuda a automatizar la correspondencia entre grafía y fonema. Esta vía está gestionada por un área cerebral llamada giro angular del hemisferio izquierdo, que permite que leamos fonema por fonema (casa → c-a-s-a). Esta ruta la activamos en los primeros estadios del aprendizaje lector. Sin embargo, cuando somos adultos sólo la utilizamos en aquellas palabras que no tenemos automatizadas como palabras técnicas de alguna materia desconocida para nosotros o palabras de otro idioma.
- Vía léxica, que la asumimos a los 8-10 años, cuando ya empezamos a automatizar la lectura. Esta vía nos permite leer la forma de la palabra. Tener la representación visual de las palabras nos permite leer más rápido (porque no lees fonema por fonema) y nos ayuda a no cometer faltas de ortografía (eres consciente de la forma visual de la palabra y te das cuenta de cuando esta no se corresponde). Esta vía está gestionada por el giro fusiforme izquierdo. Gracias a esta área, además de leer más rápido, te da la voz de alarma cuando lees “baca” en vez de “vaca”, porque la forma de la palabra no concuerda con la que reconoces en tu almacén léxico.
Sabiendo el desarrollo normolector, ¿qué es lo que pasa en el cerebro de una persona con dislexia?
En los estudios sobre dislexia se ha comprobado con resonancia magnética funcional una hipoactivación de ambas áreas. Por ello, llegamos a la edad adulta utilizando la ruta fonológica (lectura por fonemas y ,por tanto, más lenta) y haciendo faltas de ortografía (porque nuestro giro fusiforme no nos da la voz de alarma). Por ello, los síntomas nucleares de la dislexia en adultos son:
- Enlentecimiento lector.
- Faltas de ortografía.
Sin embargo, hay algunos síntomas que no tienen que ver con la lectoescritura pero que también están presentes como son:
- Las secuencias verbales automáticas: son secuencias verbales que tenemos muy automatizadas como los días de la semana, abecedario, meses del año o tablas de multiplicar. Se ha descrito como en dislexia hay una baja automatización de estas secuencias.
- Los hechos numéricos: se refiere a aquellas operaciones que tenemos tan automatizadas que no necesitamos contar como 6+6, el doble de 40 o la mitad de 100. En dislexia puede costar automatizarlos.
Pero, ¿por qué si estas habilidades no están relacionadas con la lectura tienen que ver con la dislexia? La explicación es anatómica. El área cerebral que está implicada en las secuencias verbales y en los hechos numéricos es el giro angular ¿lo recuerdas? Es el mismo área que se encarga de realizar la correspondencia grafema-fonema necesaria para aprender a leer. Puesto que se ha descrito una hipoactivación en este área, como consecuencia es la baja automatización de las secuencias y los hechos numéricos.
Por último, aunque no es un síntoma nuclear, es importante nombrar la alteración emocional debido al diagnóstico tardío de la dislexia. Si a lo largo de mi vida, heredo y aprendo etiquetas como: te tienes que esforzar más, no te implicas o tienes que fijarte más en la ortografía, va a afectar en cómo me percibo, en mi autoconcepto. Y eso se va a reflejar en cómo me relaciono con el resto del mundo: con mi trabajo, con mi pareja, con mis amigos…
Por lo que en la etapa adulta, nos encontramos que, a causa del diagnóstico tardío, hay sintomatología emocional que también se debe atender.
¿Te identificas con alguno de éstos síntomas? Será el primer paso para saber cómo detectar la dislexia en la edad adulta.
¿Cómo se diagnostica la dislexia en adultos?
Ahora, conoces un poco más sobre los problemas de aprendizaje en adultos, como la dislexia y sus síntomas. El siguiente paso es buscar una evaluación profesional, en la que se realicen pruebas que evalúen tus habilidades cognitivas (lenguaje, memoria, atención, función ejecutiva y visoespaciliadad) y tus habilidades académicas (lectura, escritura y cálculo).
Si sospechas que tú o alguien que conoces pueda tener dislexia, nuestro equipo de psicólogas y neuropsicólogas online podrá ayudarte en este camino. Te orientaremos sobre cómo realizar la exploración neuropsicológica y qué pasos te recomendamos una vez realizada. La evaluación neuropsicológica nos ayuda a obtener un perfil cognitivo, emocional y conductual, fundamental para poder orientar la intervención posterior. De esta forma, establecer un plan de intervención individualizado, que cubra al máximo tus necesidades. Nuestro objetivo principal en la intervención será el de aprender a convivir con el síntoma, no eliminarlo. Recuerda que la dislexia nace contigo, te acompañará el resto de tu vida, puesto que es un trastorno y no una enfermedad. No tiene cura. Por tanto, el trabajo irá encaminado en compensar la sintomatología y en aceptarla.